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Sense8 (Dir. Lana & Lilly Wachowski, 2015-)

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"The real violence, the violence I realized was unforgivable, is the violence that we do to ourselves, when we're too afraid to be who we really are." Nomi


Hace siglos un movimiento de pensadores se propagó por Occidente: la Ilustración. El centro de su propuesta estaba en la confianza en la razón y en lo que ésta podía garantizar para la humanidad en general: derechos universales, repartición equitativa de la riqueza, una paz duradera. El tiempo ha pasado y esos ideales se han visto rebatidos de múltiples maneras, pues a través del uso de la razón se puede generar lo peor: guerras mundiales o sistemas económicos criminales.

Sin embargo, el anhelo de estar unidos como humanidad con el propósito de conseguir un mundo justo parece seguir estando presente, o por lo menos así lo parece si se tienen en cuenta ciertos relatos de ficción. Por ejemplo, la historia narrada en Sense8.

Sense8 nos habla de esa unión como seres humanos, no sólo por lo que ocurre con sus ocho personajes principales, quienes comparten sus percepciones y pensamientos sin saber muy bien qué es lo les permite hacerlo, esta serie, con su hermosa fotografía –vemos ciudades en por lo menos cuatro continentes-, también nos habla de que cualquiera por muy distinto o lejano que parezca, es en el fondo cercano a nosotros (bien por sus problemas, bien por sus anhelos) y de él podemos aprender (precisamente porque es diferente).


En medio de noticias sobre torturas a homosexuales en Chechenia o el rechazo a los refugiados en Europa, las hermanas Wachowski (Matrix, Cloud Atlas) deciden proponer en esta serie no sólo la aceptación de la diferencia, sino la afirmación de su valor, pues precisamente en la aceptación de la diferencia podríamos ver la infinidad de matices de eso que llamamos humanidad.

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